El ático

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7:52 p. m.

EL OTRO LADO DEL ESPEJO

Publicadas por Jorge Valbuena |

Aproximación al reflejo del poema
Poeta ¿Partero o espermatozoide?



duerme en el bosque

bajo el sueño de las hojas

y atiende las traslaciones

de la savia


Gustavo Ibarra Merlano



En el bajo fondo, cuando la desesperación reina anquilosada sobre los instantes, y un eco de angustias atrae el corazón amortajado, un lamento laudatorio hace presencia en la piel de una hoja. Tallado el mundo en las blancas murallas, blasonados los reflejos, la ira y la epidemia… han de condensarse las sombras que buscan clandestinamente el precipicio.

Hay quienes lloran y se multiplican, remando el tiempo que consume los dolores, (látigo invisible que nos muestra la orilla) Se derriten los ojos, tiemblan las manos, se queman las hogazas, la esperanza que calcina el fortín deshabitado… mueren ahogados, con los ojos tapados, los labios hinchados y la mirada secreta. Esos seres se desahogan con sollozos, encuentran el alivio en la tormenta, navegan, pescan aerolitos… y suspiran. Otros, no menos desgarrados, secan sus venas, aspiran el viento con los poros cerrados, incineran el sollozo hasta hacerlo murmullo de grafito, lloran legiones de lágrimas que arremeten contra el tiempo, lloran letras, daguerrotipos siniestros que guardan el reflejo de los oleajes.

No se trata de genuinos lloriqueos, se ha girado el picaporte que contiene el silencio, el mundo se ha reducido al tiempo de una hoja y se ha ampliado el universo bajo el hollín de la sangre. Aquella mano que destila nubarrones, sujeta la arista del planeta que la redime. El poeta toma como órbita su dolor y las palabras, (el lenguaje) se convierte en el instrumento de una batalla entre el mundo de sus entrañas y el mundo que lo niega y lo contiene, todo consiste en deshacer el mundo y a todas sus imprecaciones hasta rehacerlo en un mundo interno, desde “la casa del ser” dejando como evidencia de la batalla la palabra alojada en la visión, las imágenes deben ser el testimonio de la mutación de una realidad parida desde la guarida infinita de un ser desgarrado.

El acto de escribir es distinto en cada ser, los dolores son expresados de diversas maneras, los pasos andados, los misterios anclados, deben ser puestos en la dimensión poética. Darle otra forma a una realidad esquematizada y establecida con palabras acordes a un espacio metafórico lleva a la consideración de mundos posibles dentro de un sentido adverso. La transmutación de formas y niveles de relación, la creación del otro lado del espejo le da un sentido de verdad a lo irreal, donde los elementos son los mismos pero las relaciones son otras.

El mundo no existiría sin poesía. La verdad reside en ella, porque es allí donde se abren los caminos, el mundo se hace infinito, se convierte en acto cada vez que nos aceptamos como poema, y en escritura cuando logramos detener el tiempo en un instante, llegando a plasmar la sensación que nos habita, reflejando la realidad social, el miedo ante lo inconcebible, la incertidumbre, el dolor, etc. Por tal razón el poema no puede ser algo diferente al reflejo de una sensación producida por la realidad que se habita. Cabalgar palabras teniendo como límite el vacío, mirar las herraduras que dejan huellas multiformes y ver el alma acostada en el camino… tal evento no podría ser aceptado sin los ojos que nos interpretan. Todo ser humano es poeta por naturaleza.
Quisiera detenerme aquí hasta plasmar este escrito en verso…



la poesía debe ser la única manera de explicar la poesía.
Escribir es algo catastrófico
Conseguir una rima, un sonido
Cuando se llega al final del ritmo
El dolor adquiere forma.
El espejo debilita las nociones de las sombras…
Se reflejan los espectros de cavernas invisibles.
Seca la saliva negra
La lengua es pergamino
En blanco el corazón tejido
En el tiempo de una hoja
.


Por Jorge Valbuena. Afiliado al seguro social. Taxidermista Prolijo
Otavalo Ecuador
28/06/08
Fotografías por Rolando el maqroll Franco
Derechos Reservados


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