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9:50 p. m.

Adiós a Mario Rivero

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Después del movimiento final


La muerte, como un buen golpe de dados llega sin aviso; esperada quizá con curiosidad, advertida en muchas ocasiones o simplemente como avatar del azar, en todo caso, siempre como una sorpresa. La muerte, la más perfecta expresión de la quietud, del cese del caos que nos mantiene en constante cambio, trae consigo irremediablemente reflexión y memoria.

Este tiempo que nos toca ha empezado a reclamarnos la permanencia de la memoria y la necesidad de la creación y el movimiento. Este tiempo nos reta con su quietud, “el movimiento final” escribió Cadavid, nos recuerda que las generaciones sin nombre se están quedando sin quién las pronuncie, nos asoma cada vez con mayor desconcierto al fin de cualquier existencia, a una historia mohosa de tanto haberse lavado sin dejarse secar al sol, y nos plantea un enorme ¿Qué nos queda?

...La benévola intención de reproducir las imágenes de otros ojos que vieron con la poesía que nos falta, la desencantada postura de negar lo que es evidente porque el mundo exige rebeldía sin más justificaciones que la falta de estas, el culto a las voces de anaquel que sonaban a justicia o a verdad cuando el new age se traducía en “cultura”...

¿Moriremos con la muerte? o ¿habrá una existencia posterior a las verdades que poco a poco se han ido apagando?

* * *

La de Mario Rivero, es la más reciente desaparición de las voces poéticas de Colombia. Él, fundador de la revista de poesía Golpe de Dados, nombre bajo el cual se agruparía toda una Generación de poetas, posteriores al Nadaismo, los nacidos entre los años 40’s y 70’s; identificados también como Generación sin nombre, Generación desencantada o Generación del desarraigo.

Podríamos decir que el poeta Rivero fue, anduvo y conquistó. Su biografía repleta de historias disímiles y variadas como su época de boxeador o la de voluntario en la guerra de Corea, circula por estos días con facilidad y sin embargo, cuando la muerte finalmente se invita, lo importante no es haber ganado, aprendido o logrado. No. Lo importante es haber sido y haber estado.

Para muchos quizás Mario no es y nunca fue, posiblemente sus textos no hacen parte de cátedras necesarias, ni de reflexiones canónicas y aún así, como pasa con los verdaderos poetas, alguna vez entre textos el lector o el transeúnte se encontrará con un poema vital y eso bastará.


In memoriam Mario Rivero:

Solitario espectador

Solitario espectador, demasiado,
he oído al mundo falso,
aplaudir una vacía sombra.
Al mundo que censuraba
al hombre vivo.



Un habitante

Este hombre no tiene nada que hacer
sabe decir pocas palabras
lleva en sus ojos colinas
y siestas en la hierba
Va hacia algún lugar
con un paquete bajo el brazo
en busca de alguien que le diga
"entre usted"
después de haber bebido el polvo
y el pito largo de los trenes
después de haber mirado en los periódicos
la lista de empleos
No desea más que donde descansar
uno-por-uno-sus-poros
Hay tanta soledad a bordo de un hombre
cuando palpa sus bolsillos
o cuenta los pollos asados en los escaparates
o en la calle los caballitos
que fabrica la lluvia feliz
Y dentro en la tibieza
las bocas sonríen a la medianoche
algunas se besan y atesoran deseos
otros mastican chicles y juegan con sus llaves
crecen los bosques de ídolos
y el cazador cobra su mejor pieza

Mario Rivero

8:23 p. m.

Apuntes...

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Sor Juana Inés de la Cruz




Poema heroico al merecido aplauso del el único Oraculo de las Musas, glorioso assombro de los Ingenios, y Celebre Phenix de la Poesía, la Esclarecida y Venerable Señora, Sor Juana Ines de la Cruz…
Josè Zatrilla y Vico Dedoni y Manca


Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, nació el 12 de noviembre de 1651 en San Miguel de Nepantla, Amecameca (México) y fallece en Ciudad de México el 17 de abril de 1695. Fue hija de padre vasco y madre mexicana. Su vida transcurre en una época en que la literatura nacional era copia, más o menos fiel, de la española; culteranisrno, estilo que se agudiza en gongorismo; y la tendencia de los escritores de ese tiempo a escribir únicamente en verso, lo cual, por la estilización que preferían, cuajaba en composiciones que constituían verdaderos logogríficos del intelecto: "en tal época hablar claro era un pecado".

La producción de Sor Juana en su gran mayoría poética, por su sinceridad y fuerza alcanza tonos desconocidos para sus contemporáneos, en grado tal, que hay quienes piensan que ella, y Juan Ruiz de Alarcón, integran "la mayor gloria de México virreinal"; más aún: que únicamente por Sor Juana se salva la literatura del siglo XVII, que era cultivada por "poetas sin condiciones de cultura ni talento".

Las obras de Sor Juana no se han editado completas. Algunas piezas: Los empeños de una Casa, Sonetos, Poesías Escogidas, Autos Sacramentales, etc. han circulado intermitentemente, aisladas del grueso de su producción, algunas otras se han perdido.

Su obra no tiene exclusivamente reflejos gongorinos, pues particularmente a su teatro se le señalan notables influencias del dramaturgo Calderón de la Barca, y aún de Moreto.
De ella ha dicho Marcelino Menéndez y Pelayo: "lo que más interesa en sus obras es el rarísimo fenómeno psicológico que ofrece la persona de su autora"... "hay acentos de sus versos que no pueden venir de la imitación literaria"... "los versos de amor profano de Sor Juana son de los más suaves y delicados que han salido de pluma de mujer".

Algunos poemas:

EN PERSEGUIRME, MUNDO, ¿QUE INTERESAS?

En perseguirme, Mundo, ¿qué interesas?
¿En qué te ofendo, cuando sólo intento
poner bellezas en mi entendimiento
y no mi entendimiento en las bellezas?
Yo no estimo tesoros ni riquezas;
y así, siempre me causa más contento
poner riquezas en mi pensamiento
que no mi pensamiento en las riquezas.
Y no estimo hermosura que, vencida,
es despojo civil de las edades,
ni riqueza me agrada fementida,
teniendo por mejor, en mis verdades,
consumir vanidades de la vida
que consumir la vida en vanidades.


ÉSTE QUE VES, ENGAÑO COLORIDO...

Éste que ves, engaño colorido,
que, del arte ostentando los primores,
con falsos silogismos de colores
es cauteloso engaño del sentido;
éste, en quien la lisonja ha pretendido
excusar de los años los horrores,
y venciendo del tiempo los rigores
triunfar de la vejez y del olvido,

es un vano artificio del cuidado,
es una flor al viento delicada,
es un resguardo inútil para el hado:

es una necia diligencia errada,
es un afán caduco y, bien mirado,
es cadáver, es polvo, es sombra, es nada.


PRIMERO SUEÑO (Fragmento)

Piramidal, funesta, de la tierra
nacida sombra, al Cielo encaminaba
de vanos obeliscos punta altiva,
escalar pretendiendo las Estrellas;
si bien sus luces bellas
-exentas siempre, siempre rutilantes-
la tenebrosa guerra
que con negros vapores le intimaba
la pavorosa sombra fugitiva
burlaban tan distantes,
que su atezado ceño
al superior convexo aun no llegaba
del orbe de la Diosa
que tres veces hermosa
con tres hermosos rostros ser ostenta,
quedando sólo o dueño
del aire que empañaba
con el aliento denso que exhalaba;
y en la quietud contenta
de imperio silencioso,
sumisas sólo voces consentía
de las nocturnas aves,
tan obscuras, tan graves,
que aun el silencio no se interrumpía.

Con tardo vuelo y canto, del oído
mal, y aun peor del ánimo admitido,
la avergonzada Nictimene acecha
de las sagradas puertas los resquicios,
o de las claraboyas eminentes
los huecos más propicios
que capaz a su intento le abren brecha,
y sacrílega llega a los lucientes
faroles sacros de perenne llama,
que extingue, si no infama,
en licor claro la materia crasa
consumiendo, que el árbol de Minerva
de su fruto, de prensas agravado,
congojoso sudó y rindió forzado.

Y aquellas que su casa
campo vieron volver, sus telas hierba,
a la deidad de Baco inobedientes,
-ya no historias contando diferentes,
en forma sí afrentosa transformadas-,
segunda forman niebla,
ser vistas aun temiendo en la tiniebla,
aves sin pluma aladas:
aquellas tres oficïosas, digo,
atrevidas Hermanas,
que el tremendo castigo
de desnudas les dio pardas membranas
alas tan mal dispuestas
que escarnio son aun de las más funestas:
éstas, con el parlero
ministro de Plutón un tiempo, ahora
supersticioso indicio al agorero,
solos la no canora
componían capilla pavorosa,
máximas, negras, longas entonando,
y pausas más que voces, esperando
a la torpe mensura perezosa
de mayor proporción tal vez, que el viento
con flemático echaba movimiento,
de tan tardo compás, tan detenido,
que en medio se quedó tal vez dormido.


ROSA DIVINA, QUE EN GENTIL CULTURA...

Rosa divina, que en gentil cultura
eres con tu fragante sutileza
magisterio purpúreo en la belleza,
enseñanza nevada a la hermosura.

Amago de la humana arquitectura,
ejemplo de la vana gentileza,
en cuyo ser unió naturaleza
la cuna alegre y triste sepultura.

¡Cuán altiva en tu pompa, presumida
soberbia, el riesgo de morir desdeñas,
y luego desmayada y encogida,

de tu caduco ser das mustias señas!
con que con docta muerte y necia vida,
viviendo engañas y muriendo enseñas.

8:07 p. m.

Poesía: imagen en movimiento

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Porque aunque la imaginación de los hermanos Lumière, nos dejó uno de los más alucinantes inventos, seguramente no alcanzó para vislumbrar las proporciones en las que el cine transformó la humanidad...

Porque Méliès fue quizás, uno de lo primeros hombres en trascender las fronteras de la fantasía mediante el cine, mostrándonos horizontes vedados al inocente hombre anterior al cine...

Porque si algo se habrá de salvar de las terribles fauces de la modernidad que se devora a sí misma, seguramente, será el ensueño del hombre proyectado en un telón inerte...

Traemos a nuestros lectores el resultado de una apasionante encuesta mundial, promovida por nuestros amigos de Con-fabulación

Las 101 mejores películas de la historia

Gran encuesta de Con-Fabulación entre 2.120 artistas, intelectuales y cinéfilos del mundo



1. Tiempos Modernos (Charles Chaplin): 317 votos

2. Ciudadano Kane (Orson Welles): 298

3. Ladrón de bicicletas (Vitorio De Sica): 255

4. Ocho y medio (Federico Fellini): 227

5. Novecento (Bernardo Bertolucci): 208

6. El acorazado Potemkin (Serguei Eisenstein): 206

7. La naranja mecánica (Stanley Kubrick): 199

8. Séptimo sello (Ingmar Bergman): 195

9. Quimera del oro (Charles Chaplin): 189

10. 2001, Odisea del espacio (Stanley Kubrick): 184

11. Blade runner (Ridley Scott): 181

12. Rashomon (Akira Kurosawa): 172

13. Los 400 golpes (François Truffaut): 164

14. El Fantasma de la libertad (Luis Buñuel): 157

15. El Padrino (Francis Ford Coppola): 152

16. Casablanca (Michael Curtiz): 151

17. El pasajero (Michelangelo Antonioni): 146

18. La Strada (Federico Fellini): 141

19. El último tango en París (Bernardo Bertolucci): 138

20. Fresas salvajes (Ingmar Bergman): 136

21. Psicosis (Alfred Hitchcock): 131

22. Solaris (Andrei Tarkovski): 122

23. Érase una vez en América (Sergio Leone): 119

24. Gritos y susurros (Ingmar Bergman): 118

25. Los pájaros (Alfred Hitchcock): 114

26. Blow up (Michelangelo Antonioni): 113

27. Metrópolis (Fritz Lang): 110

28. El inquilino (Roman Polanski): 109

29. Aguirre la ira de dios (Werner Herzog): 108

30. Teorema (Pier Paolo Pasolini): 108

31. Sin aliento (Jean Luc Godard): 107

32. Los infantes del paraíso (Marcel Carné): 106

33. Portero de noche (Liliana Cavani): 105

34. Trilogía de los colores (Krzysztof Kieslowski): 105

35. Midnight Cowboy (John Schelsinger): 104

36. El discreto encanto de la burguesía (Luis Buñuel): 103

37. Trilogía de Apu (Satyajit Ray): 102

38. Ordet: La palabra (Carl Dreyer): 102

39. Gatopardo (Luchino Visconti): 101

40. Nosferatu (F.W. Murnau): 101

41. La pared (Alan Parker): 101

42. Amarcord (Federico Fellini): 100

43. Luces de la ciudad (Charles Chaplin): 99

44. El imperio de los sentidos (Nagisa Oshima): 98

45. El ángel exterminador (Luis Buñuel): 98

46. La luna (Bernardo Bertolucci): 97

47. La gran ilusión (Renoir): 96

48. Los duelistas (Ridley Scott): 95

49. Machuca (Andrés Wood): 94

50. Betty Blue (Jean Jacques Beineix): 94

51. Roma, ciudad abierta (Roberto Rosellini): 93

52. El baile (Ettore Scola): 93

53. La vida es bella (Roberto Benigni): 92

54. Fitzcarraldo (Werner Herzog): 90

55. Cantando bajo la lluvia (Donen y Kelly): 90

56. Pulp Fiction (Quentin Tarantino): 89

57. Lo que el viento se llevó (Víctor Fleming): 88

58. Manhattan (Woody Allen): 87

59. Crash (David Cronenberg): 86

60. Apocalypse now (Francis Ford Coppola): 85

61. Sunset Boulevard (Billy Wilder): 84

62. Intolerancia (David Griffith): 83

63. Mago de Oz (Víctor Fleming): 82

64. If (Lindsay Anderson): 81

65. Ser o no ser (Ernst Lubitsch): 80

66. Siete bellezas (Lina Wertmüller): 79

67. Los rapaces (Erich Von Stroheim): 78

68. Brazil (Terry Gilliam): 78

69. La lengua de las mariposas (José Luis Cuerda): 78

70. Sur (Fernando Solanas): 77

71. Hombre muerto (Jim Jarmush): 76

72. El año pasado en Marienbad (Alain Resnais): 75

73. El Decamerón (Pier Paolo Pasolini): 74

74. La diligencia (John Ford): 74

75. El ansia (Tony Scott): 73

76. Con faldas y a lo loco (Wilder) 72

77. El gabinete del doctor Caligari (Robert Wiene): 71

78. Trenes rigurosamente vigilados (Jiri Menzel): 71

79. El sirviente (Joseph Losey): 70

80. Kagemusha (Akira Kurosawa): 69

81. El matrimonio de María Braun (Rainer W. Fasbinder): 68

82. La mirada de Ulises (Theo Angelopoulos): 68

83. El navegante (Buster Keaton): 67

84. Heavy metal (Gerald Potterton): 66

85. La lista de Schindler (Steven Spielberg): 65

86. Cuentos de Tokio (Yasujiro Ozu): 65

87. Pixote (Héctor Babenco): 65

88. Rompiendo las olas (Lars Von Trier): 64

89. El ángel azul (Josef Von Strenberg): 63

90. Ana y los lobos (Carlos Saura): 62

91. Salón Kitty (Tinto Brass): 61

92. El graduado (Mike Nichols): 61

93. La fiesta inolvidable (Blake Edwards): 60

94. El tambor de hojalata (Volker Schlöndorff): 59

95. Gato Fritz (Ralph Bashki): 59

96. Perros de paja (Sam Peckinpah): 58

97. El show debe seguir (Bob Fosse): 57

98. Tan lejos, tan cerca (Wim Wenders): 56

99. Nido de ratas (Elia Kazan): 55

100. Lugar sin límites (Arturo Ripstein): 54

101. Cuentos de la luna pálida (Kenji Mizoguchi): 54

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