El ático

Revista literaria + + + Corporación Cultural El ático + + +

11:12 a. m.

México en Bogotá

Publicadas por El ático |

Por: Rolando Franco

HUGO GUTIÉRREZ VEGA
Continúa la peregrinación



“El poeta y la palabra se funden en el lenguaje que la boca arrebata al aire”.



En la pasada feria del libro de Bogotá encontré con agradable sorpresa al gran poeta Mexicano Hugo Gutiérrez Vega nacido en Guadalajara, Jalisco el 11 de febrero de 1934. El poeta, que en un principio se presento como uno más de los escritores que venían en la peregrinación de México a Colombia con motivos de exploración y lectura, sorprendió después de una elogiosa presentación.

Obtuvo el premio nacional de poesía Aguascalientes en 1976, también el premio de letras de Jalisco en el año 1994, el premio nacional de periodismo en 1999, el premio iberoamericano de poesía Ramón López Velarde en 2001 y el premio Xavier Villaurrutia en 2003 entre otros; es abogado y maestro en letras, ensayista, estudio artes dramáticas, fue actor y, como él mismo recordó entre risas, "le cargo las maletas a Alberti y a Neruda, monstruos de la poesía".

El que en un principio se mostro como un cándido y silencioso anciano en la esquina de la mesa, de pronto tomó alas y creció con la palabra, con la humildad que sólo los grandes pueden alcanzar, desconcertó con un lenguaje claro, versado y una prodigiosa memoria; de la cual ext´raía fragmentos del pasado e impulsos de poesía: sus amigos, sus lecturas y la situación política y económica de su país, del cual dice estamos mejor en Colombia, no me imagino en este momento entonces cómo pueden estar las cosas en México.

El maestro Gutiérrez Vega es autor de los libros de poesía: Buscado amor (1965), Desde Inglaterra (1971), Resistencia de particulares, y Samarcanda y otros poemas (1972), Cuando el placer termine (1977), Cantos de Plasencia (1977), Poemas para el perro de la carnicería y algunos homenajes (1979), Meridiano 8-0 (1982), Cantos de Tomelloso y otros poemas (1984), Georgetown blues y otros poemas (1985), Andar en Brasil (1988), Las peregrinaciones del deseo. Poesía 1965-1986 (1987), Los soles griegos (1990), Cantos del Despotado de Morea (1994), Una estación en Amorgós (1997), Los pasos revividos (1997), Antología personal (1998), y Peregrinaciones. Poesía Reunida (1999), además de Antología con dudas entre otros.

La poesía de Gutiérrez Vega es una poesía de verso trashumante, lenguaje claro que se persigna en un constante peregrinar, “Con el asombro como único boleto y el equipaje de los sentidos abiertos accedemos a la luz de Samarcanda, nos sentimos frágiles ante el vendaval y la tormenta sobre las piedras inmortales de Plascencia, nos quemamos de frío bajo el sol de Gredos”. Con ese asombro trasmuta la palabra y es por su andar de diferentes tierras que la experiencia lo acompaña, de este modo sus versos se transfiguran en un continuo viaje poético, que parte de lo terrenal, donde el poeta todo lo siente, todo lo nombra y lo expresa en voz alta.

La poesía de Gutiérrez Vega, en este instante que comienza a ser el último, es como el poeta lo siente, es la forma de no olvidarse, la manera como el poeta recupera su memoria.

Canción de amor de Demetrio

Dormida, con la luz del
alba tocándote la espalda,
la paz está contigo.
En la noche se
arrastraron los sueños,
los garfios se apoderaron de tu carne
y, sin
embargo, la presencia de una tarde en particular
en la que las manos se
entrelazaron
y el viento llegó con jazmines,
hizo que siguieras dormida
con una sonrisa en los
párpados.
En esa tarde las muchachas corrían por
el sendero
y el perfume de los pinos cerraba dulcemente
el horizonte.
Nuestras manos iban juntas
y decidimos anotar ese deslumbramiento.
Basta con una tarde recordable, todo esto es tan frágil,
para sentir el
esplendor de lo real.
Lo demás son las nubes que anuncian tormenta,
días
perdidos en el calendario de la cocina,
palabras dichas descuidadamente,
privadas de su significado por el estruendo
de las horas,
por este
vivir sin darse cuenta de que se está en la vida.
Ahora te miro con la luz
del alba en la espalda
y una ternura desconocida me obliga a tocar tu pelo
que tiene ya los primeros rayos del sol.
He aquí otro momento de
esplendor,
he aquí que, con la mañana, entró a la casa
el ángel de la
serenidad.



Para escuchar al poeta:
http://www.palabravirtual.com/index.php?ir=critz.php&wid=549&show=poemas&p=Hugo+Guti%E9rrez+Vega

Subscribe